domingo, 20 de febrero de 2011

Dar testimonio de Verdad

El coraje actualmente en la Argentina se llama 'Paciencia' y 'Temor', con una gran dosis de Decisión: el mal es profundo. Hay cuatro cosas en el orden intelectual que son tremendamente malos: La ignorancia, el error, la mentira y la confusión. Y esto último es donde estamos entrando, y es lo peor, porque ademas, es muy difícil salir de ese estado. 
¿ME QUIEREN DECIR LO QUE AQUÍ SIGNIFICA LA PALABRA 'DEMOCRACIA'? ¿O LA PALABRA CULTURA? ¿O LA PALABRA LIBERTAD?. Esas palabras significan confusión.
Ni yo ni ustedes podemos vencer de golpe a Echeverría, o a Ingenieros, pero podemos servir a la Verdad, incluso si Dios nos elige podemos dar testimonio a la Verdad; lo cual es el gran grito del Cristianismo. Toda la Religión de Cristo se encierra en estas dos palabras que Cristo impuso a sus Apóstoles: DAR TESTIMONIO.
La situación actual de la Confusión Mental y Cretinización Colectiva Progresista nos ha sido dada, no la hemos hecho nosotros. Nos han dado un juego embrollado, no lo hemos embrollado nosotros, y no lo podemos desembrollar de golpe que ha sido siempre el error del Nacionalismo, querer arreglar el país enseguida o a corto plazo: está demasiado embrollado para eso, hay que tener paciencia; no podemos cambiar de golpe el juego tramposo, pero podemos cada uno en su lugar hacer Verdad: dar verdad es la mayor bondad que un hombre puede hacer por otro, es la 'Caridad en la Verdad'.


Callar de si mismo es Humildad
Callar los defectos ajenos es Caridad
Callar las palabras inútiles es Penitencia
Callar a tiempo es Prudencia
Callar cuando acusan es Heroísmo
Callar en el dolor es Fortaleza
Callar las propias penas es Sacrificio
Callar cuando hieren es Santidad
Callar para escuchar al maestro es Sabiduría
Pero callar debiendo hablar y decir la Verdad: es Cobardía

Esta es la gran misión de los argentinos que nos encontramos comprometidos. Dar Testimonio.
¿Y como se hace ello? Solamente con la Vida, esa es la materia prima. ¿Como se hace la Vida? Dios nos ha dado un poquito de ella, y no podemos ni aumentarla, ni disminuirla, podemos biengastarla.
Hoy gran parte de los argentinos, nos vemos inmiscuidos en el liberalismo, una definición breve, nos permite observar que "el liberalismo es el movimiento económico, político, y religioso que se propone la Libertad como su ideal, y como el ideal absoluto de la Humanidad".
La Libertad es el bien mas grande que Dios ha dado al hombre, es por lo tanto el ideal absoluto sobre los hombres y las naciones. Ésta definición mucho no nos sirve, porque gira alrededor de la palabra 'Libertad', que es una palabra ambigua, pues la palabra Libertad si no se la añade el para qué, es una palabra sin contenido, y hoy, por obra del Liberalismo, es la más asquerosamente y confusa que existe. 
Santo Tómas sostiene que 'el libre arbitrio' procede esencialmente de la Voluntad; pero no define al acto libre sin incorporar el juicio de la razón práctica, del cual la elección es una conclusión.
El acto libre exige la concurrencia de los siguientes factores:
1. La espontaneidad del impulso que hace que la voluntad actúe por si misma y sin padecer coacción alguna.
2. La razón práctica que conoce y discierne el motivo, el móvil el ideal que dirige al propio impulso hacia un objetivo determinado.
3. La indiferencia dominadora de la voluntad en cuanto puede querer todo lo que se le presenta bajo la razón de bien.
Aristoteles nos ha dejado en su 'Ética a Nicómaco' la mas precisa definición de acto libre: "es una preferencia reflexiva de lo mejor"
La Libertad en el Orden es la que se afirma en la preferencia reflexiva de lo mejor. El Orden es lo mejor que las cosas tienen; y Santo Tómas concluye que "suprimir el orden de las cosas creadas es quitarles lo mejor que tienen".
El Orden es obra de la Autoridad, que es Poder de unificar a los individuos en una articulación jerárquica presidida por el mejor. Allí donde preside el mejor, hace partícipe de su eminencia a todo lo que le está subordinado. 
El individuo en su acto prefiere lucidamente lo que es mejor, y esto es, el Orden establecido por la autoridad legitima. En cambio, el desorden proviene de que no preside lo mejor, sino lo peor. 
"Es claro que no hay buen Orden y ni siquiera puede decirse que haya Orden, allí donde lo más digno esta sometido a lo menos digno" - San Agustín - 
Y esto puede ocurrir tanto por falta de Autoridad o por falla de la Libertad que prefiere lo que parece mejor, pero en el fondo, no lo es.
"Si el que ejerce la Autoridad en lugar de servir al Orden cuyo fin es el Bien Común, sirve a su propio bien o al bien de una parte, se sigue el desorden por usurpación o subversión" - Jordán B. Genta
La inclinación egoísta, el temor avaro, el placer efímero, la lujuria del poder, comprometen la capacidad de amistad, así como la disposición solidaria para llevar la carga del débil, asistir al necesitado, comunicar los bienes que se poseen en otros términos, si bien el hombre no ha perdido su aptitud para el saber y la Verdad, es proclive al error y a la peor de las ignorancias:  la de creer que sabe lo que no sabe.
La Voluntad cede fácilmente a la tentación de la riqueza, de la sensualidad o del poder; también cede al asedio de la tristeza amarga del mundo y de la vida, de donde proceden la desesperación, el abandono de si mismo, y finalmente, el resentimiento nihilista hacia Dios que es la perversión de la voluntad. 
Fuera de los estados patológicos de la idiotez y de la ignorancia invencible, ninguna tentación ni pasión, ni rutina por abrumadora que sean, pueden anular la voluntad en su poder de querer o de no querer, en su libertad de ejercer o no de ejercer su acto, de elegir esto más bien que aquello.
De todos modos, la primera razón de esta paradoja es aquella que el Liberalismo proclamó y nos hizo ver de buenas a primeras a aquello que consideraban algunos como la Libertad.
Los que lo llevaban sabían bien lo que querían: querían Libertad de Comercio, la Libertad para el Gran Dinero, por eso querían gobiernos débiles-parlamentarios, división de poderes, sufragio universal, una Religión débil-Modernista, para al fin y al cabo poder aspirar al poder del actual Capitalismo.

Continuará...



"La otra Mejilla" - P. Alberto Ezcurra

¿Qué pasa si a un joven cristiano al cual lo golpean en una mejilla, no por cobardía, sino por Humildad y por Caridad, tolera la ofensa y coloca la otra mejilla?,
Muy bien, 10 puntos, felicitaciones. Ahora bien, que pasa si ese mismo joven va caminando por la calle acompañado de su novia y viene un atorrante y le toca el traste...
¿Qué tiene que hacer el joven?, ¿decirle a la novia que ponga la otra mejilla? Ese no es de cristiano, eso es de ESTÚPIDO.
 Y, sin embargo, esa es la actitud de los jóvenes cristianos hoy. 
Yo puedo poner mi propia mejilla y eso puede ser un acto de Humildad, puede ser un acto que toque de alguna manera el martirio, pero yo no puedo poner la mejilla del prójimo, yo no puedo poner la mejilla ni de mi novia, ni de mi madre, ni la de mi hijo, yo no puedo poner la mejilla de Cristo y la de su Iglesia y yo no puedo poner la mejilla de la Patria.
Yo puedo estar dispuesto a tolerar las ofensas que a mí personalmente se me hacen y eso es un acto de Virtud, pero no puedo tolerar cuando se ofende a la Familia, cuando se ofende a Dios, cuando se ofende a la Patria y cuando se ofende a la Verdad."



sábado, 19 de febrero de 2011

Mi Vocación Patriótica

Primero que nada, no voy a inventar cosas nuevas todos los días que decir. No son tantas ni tan variadas. Lo cual no sería inconveniente del todo, porque precisamente nuestra misión tiende a fijar algunos conceptos fundamentales. En segundo lugar, el hecho de amar a la Patria y de amarla incluso con cierta intensidad, a tal punto de ofrendar a ella nuestra Vida: es algo de lo cual no me avergüenzo. 
El patriotismo, hoy en día, carece de la buena prensa, por algunas conclusiones que convienen aclarar. El amar a la sociedad en la cual vivimos, el tener un sentido de Servicio, y de Bien Común o de la Comunidad, no llega a diluir el amor de las sociedades menores: el amor legitimo de la familia o el amor legitimo de las personas. Al contrario, una sociedad en la cual se diluyeran las familias o se diluyeran los individuos, seria el colectivismo, seria un totalitarismo insoportable que habría que rechazar.
Lo mismo el amor cristiano de la humanidad, no niega de ninguna manera que esa humanidad es una humanidad diferenciada: diferenciada en Patrias, en Razas, en Lenguas, Costumbres y Naciones. Y a la Humanidad se la puede amar a través de la mediación de la sociedad concreta a la cual pertenecemos, de esta tierra concreta a la cual pertenecemos y en la cual hemos nacido, a la cual llamamos nuestra Patria.
La Humanidad concreta es el conjunto de Patrias diversas y esto incluso en el amor cristiano de la Patria. Porque la Gracia supone la naturaleza, y el amor de Caridad cristiano no niega el amor de estas realidades que están cerca de nuestro corazón como realidades humanas. No las destruye, las sublima.
Sin las raíces hundidas en la tierra no hay fruto, sin las raíces hundidas en el pasado, en la familia, en la Patria, no hay fruto, no hay porvenir; no se hace el porvenir con las rupturas, no se hace el porvenir con la negación del pasado. No podemos renegar de aquello que hemos recibido en la Familia y en la Patria; no podemos renegar de nuestra herencia biológica, de nuestro idioma, de nuestra cultura, de todo aquello que hemos recibido. 
Es mucho más lo que hemos recibido del pasado, que lo que hemos hecho nosotros de nosotros mismos: muchas más lo que recibimos por la herencia, mucho más lo que recibimos por el ejemplo, mucho más lo que recibimos por la alimentación, tanto física, como espiritual. 
Y ENTONCES HACIA ESO, UNA GRATITUD, HACIA LOS PADRES Y HACIA LA PATRIA, que etimológicamente es << tierra de los Padres >>. No solo tierra, sino aquellas comunidades de hombres que han poblado esta tierra y que han hecho una Patria. 
Que la han hecho en las luchas de la Conquista, que la han hecho en las guerras de la Independencia, que la han hecho en el trabajo silencioso y callado de cada día. Es una herencia de la cual somos responsables. 
LA PIEDAD, es una de las virtudes Cristianas que nos hace mirar hacia el pasado; pero esa herencia de la cual somos responsables es algo que tenemos que transmitir hacia las nuevas generaciones. La Patria no es un conjunto simultaneo, como la extensión, sino que es un continuo sucesivo, como el tiempo.
LA PATRIA son los hombres, y los muertos y aquellos que están por venir, por eso nadie es dueño de la Patria, pero todos nosotros tenemos el Deber de protegerla por nosotros y para el prójimo.
Es una herencia que hemos recibido y que tenemos que transmitirla hacia el Futuro.

Padre Alberto Ezcurra, extracto de sus sermones patrióticos.